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Declaración
de los jóvenes sobre seguridad vial
Recibes
una llamada telefónica por la que te informan que tu amigo ha chocado con
su automóvil cuando volvía a su casa de madrugada después de una fiesta
y se encuentra gravemente herido.
Eres
uno de los primeros en saberlo. Corres al hospital pero cuando llegas tu
amigo ya ha muerto. Ni siquiera has podido despedirte de él. Debes
informar a tu grupo de amigos que ha muerto un compañero, pero no sabes cómo
hacerlo. Todos están destrozados.
Eres
testigo de un accidente en una carretera secundaria. Dos niñas pequeñas
que caminan al borde de la carretera son arrolladas por un vehículo que
circula a gran velocidad. Tú y otros testigos buscáis desesperadamente cómo
trasladarlas al hospital de la zona. Tardan más de una hora en llegar con
ellas al hospital, sólo para descubrir que allí no disponen de medios
para atenderlas. Ambas pequeñas mueren ese mismo día. Vuelves a casa
traumatizado y deseando haber podido hacer algo más para salvarlas.
Formas
parte de un grupo de escolares que sale de excursión. El autobús va
lleno con más de 50 compañeros de curso sumamente excitados. El camino
es largo y peligroso, las condiciones meteorológicas son muy malas y el
vehículo no tiene cinturones de seguridad. El conductor, que ha estado
bebiendo, pierde el control en un terraplén y el vehículo se sale
bruscamente de la carretera y cae en una zanja. Cuatro niños y tres niñas
mueren instantáneamente, entre ellos uno de tus mejores amigos. Muchos
otros están gravemente heridos.
Reflexiona
un momento sobre estas tragedias... Todos los días mueren más de 3000
personas en accidentes de tráfico; muchas más sobreviven con secuelas
que las marcan para siempre.
En
una fracción de segundo, un accidente de tráfico cambia definitivamente
la vida de alguien por la pérdida de seres queridos: padres y madres,
hijos e hijas, hermanos y hermanas, nietos, colegas, compañeros de
estudios o amigos. Todas y cada una de esas muertes causan inmenso olor y
sufrimiento. Algunas heridas emocionales nunca cicatrizan.
Ahora
imagina que puedes retroceder en el tiempo e impedir que estas tragedias
ocurran. Si tu amigo hubiera llevado puesto el cinturón de seguridad, si
el vehículo no hubiera estado circulando a gran velocidad y su
mantenimiento hubiese sido adecuado, si las niñas hubieran tenido un
lugar más seguro para caminar y hubiera sido más fácil verlas, si el
conductor del autobús no hubiese estado bajo los efectos del alcohol, si
la ruta hubiera estado en mejor estado, si se hubiese contado con
servicios médicos adecuados.... Se podrían haber hecho
tantas
cosas. No es posible retroceder en el tiempo y salvar a los que ya han
muerto en las carreteras, pero sí impedir pérdidas innecesarias de vidas
en el futuro.
Juntos,
podemos hacer que los accidentes de tráfico pasen a la historia
Declaración
de los jóvenes
sobre
seguridad vial
Antecedentes
En
todo el mundo, los traumatismos causados por el tránsito son la segunda
causa de muerte, en orden de importancia, de los jóvenes de 10 a 24 años
de edad. De los 1,2 millones de personas que anualmente pierden la vida en
accidentes de tráfico, casi la tercera parte son jóvenes menores de 25 años.
Más del 90% de los accidentes mortales ocurren en países de ingresos
bajos y medianos. En estos países, las personas que con mayor frecuencia
se ven involucradas en accidentes de tráfico son peatones, ciclistas,
motociclistas y pasajeros, mientras que en los países de altos ingresos
las víctimas son mayoritariamente conductores de automóviles. Se estima
que en los países de ingresos bajos y medianos el costo de las lesiones
por accidentes de tráfico es de alrededor del 1%-1,5% del producto
nacional bruto y que en los países de altos ingresos llega al 2%. Si no
se toman medidas, se prevé que las muertes por accidentes de tránsito
aumentarán exponencialmente en los próximos años.
Introducción
Ante
esta situación, nosotros, los jóvenes del mundo, futuros dirigentes y
esperanza del mañana, nos hemos reunido en Ginebra, Suiza, los días 23 y
24 de abril de 2007, en la Asamblea Mundial de los Jóvenes sobre
Seguridad Vial.
Hemos
redactado y aprobado esta Declaración para que todos los jóvenes del
mundo tomen conciencia del problema que plantean los traumatismos causados
por el tránsito en el mundo, para demostrar nuestra voluntad de enfrentar
este problema y para instar al mundo a tomar medidas para prevenir los
accidentes de tráfico. Ya no podemos aceptar que nuestros amigos y
familares pierdan absurdamente la vida en una carretera. Como los
traumatismos y las muertes por accidentes de tráfico se pueden predecir
y, por lo tanto, prevenir, el mundo tiene la obligación de detenerlos.
Como
víctimas potenciales de accidentes de tráfico, nosotros, los jóvenes
del mundo, alzamos la voz para reclamar el derecho a viajar sin riesgo por
las rutas del mundo. Como somos jóvenes y utilizamos con frecuencia las
carreteras, sabemos cómo piensan nuestros compañeros, qué les gusta y
qué rechazan, y el tipo de mensajes al que serán eceptivos. Por lo
tanto, debemos ser escuchados cuando se elaboren y apliquen iniciativas en
materia de seguridad vial.
Nuestro
compromiso
Nosotros,
los jóvenes del mundo, respetamos la vida. Como se trata de algo tan frágil,
debemos hacer todo lo posible por vivirla de un modo seguro y alentar a
otros a que hagan lo mismo. Entendemos que la seguirdad vial tiene tanta
relación con un entorno vial seguro como con el comportamiento prudente
de los conductores. Concretamente y en lo que hace a la seguridad vial en
particular, somos plenamente concientes de lo importante que es la
participación de los jóvenes para convertirla en una realidad. Llamamos
a todos los jóvenes a tomar conciencia del alto riesgo que corren de
verse involucrados en accidentes de tráfico en las carreteras. Los
exhortamos a que se conviertan en modelos de conducta en las carreteras y
promuevan la seguridad vial entre amigos y familiares, en especial entre
los hermanos y hermanas menores. Específicamente, pedimos a todos los jóvenes
que no conduzcan bajo los efectos del alcohol o las drogas, que eviten las
altas velocidades, que no se comporten agresivamente en las carreteras,
que usen casco cuando vayan en bicicleta o en moto, que se pongan el
cinturón de seguridad en los automóviles, y que se cercioren de
ser bien visibles cuando caminen o circulen en bicicleta por las
carreteras. Además, los llamamos a pasar a la acción y participar en las
campañas y los programas de seguridad vial nacionales e internacionales.
Como
jóvenes dirigentes, es nuestra responsabilidad alzar la voz y cumplir el
papel que nos corresponde para exigir seguridad en las carreteras de todo
el mundo.
Sin
embargo, nuestro esfuerzo aislado no basta. Por eso, hacemos un
llamamiento a nuestros padres y tutores, a las escuelas y universidades, a
las comunidades en las que residimos, a quienes elaboran las políticas de
gobierno en los países, a las organizaciones comunitarias que se ocupan
de la seguridad vial, a las empresas privadas, a los medios de comunicación,
a las personalidades y al mundo del espectáculo, para que asuman su
responsabilidad y colaboren con nosotros.
Padres
y tutores
Nosotros,
los jóvenes del mundo, recordamos a nuestros padres y tutores que el
riesgo de morir en la carretera es muy alto para nosotros. De vosotros
dependemos absolutamente cuando somos pequeños. No sois sólo nuestros
padres y tutores, sino nuestros mentores y héroes. Os exhortamos a crear
un entorno seguro para nosotros cuando viajemos por las carreteras, y a
erigiros en modelos de comportamiento prudente en la carretera. A que enseñéis
las normas de tránsito y las buenas prácticas de seguridad vial a
nuestros hermanos y hermanas pequeñas, y a que cuando los llevéis en
coche uséis los sistemas de protección para niños. Os pedimos que nos
alertéis sobre nuestra vulnerabilidad como peatones y ciclistas desde
pequeños, insistiendo en que usemos cinturones de seguridad, luces y
cascos. Os pedimos que nos ayudéis cuando estemos aprendiendo a conducir
y nos superviséis para que podamos adquirir experiencia en la conducción
por carretera en diferentes situaciones (con lluvia, de noche, con tráfico).
Os
llamamos a colaborar para educar a una generación de usuarios
responsables de las carreteras.
Centros
de enseñanza
Nosotros,
los jóvenes del mundo, consideramos que las instituciones educativas son
muy importantes. En ellas adquirimos los conocimientos y habilidades
necesarios para una vida feliz, sana y productiva. Por consiguiente,
pedimos a las autoridades escolares y a los maestros que incluyan la
seguridad vial en los programas de estudio desde los primeros cursos; que
garanticen la seguridad en los caminos que llevan a la escuela y sus
alrededores y en los autobuses escolares. Los instamos a que organicen
periódicamente actividades relacionadas con la seguridad vial en las
escuelas y nos den la oportunidad de participar en programas de seguridad
vial. También llamamos a las autoridades universitarias a promover y
elaborar cursos y programas de seguridad vial, y a realizar y publicar más
investigaciones sobre la prevención de los traumatismos causados por el
tránsito.
Dirigentes
comunitarios
Nosotros,
los jóvenes del mundo, apelamos a los dirigentes comunitarios para que
creen comunidades seguras para todos. Creemos que el papel de las
autoridades locales es fundamental para garantizar la seguridad vial y
apoyar a los grupos que la promueven. Pedimos que no olviden a los
supervivientes de accidentes de tráfico, que trabajen por mejorar la
atención y los servicios para ellos, y que los involucren en campañas de
sensibilización y otras iniciativas de seguridad vial. También los
exhortamos a que fomenten la participación de los jóvenes en grupos e
iniciativas de promoción de la seguridad vial en la comunidad. A los
propietarios y encargados de bares, clubes y discotecas los exhortamos a
servir alcohol de forma responsable.
Planificadores
de políticas
Nosotros,
los jóvenes del mundo, pedimos a los gobiernos que reconozcan que los
traumatismos causados por el tránsito
son un problema importante de salud pública y desarrollo y que otorguen a
la seguridad vial más prioridad en las agendas políticas. Pedimos que
lideren las iniciativas para garantizar la seguridad y la calidad de la
infraestructura vial. En este sentido, los llamamos a proveer de medios de
transporte público seguros y asequibles, para que el transporte público
sea una opción al alcance de todos. También les exigimos que elaboren un
plan nacional de seguridad vial y creen un organismo con funcionarios
responsables de su coordinación y aplicación. Los exhortamos a promulgar
normas de tránsito y garantizar su cumplimiento, y a aumentar los
recursos financieros para mejorar la seguridad de las carreteras. Les
exigimos que velen por que las víctimas de los accidentes de tráfico
puedan acceder a la atención de emergencia y los servicios de salud a un
costo razonable. Además, los instamos a que reconozcan la importancia de
la participación de los jóvenes en la formulación de políticas viales
y en su aplicación, y a que colaboren con otras jurisdicciones y
organizaciones que trabajan por la seguridad vial.
Organizaciones
comunitarias
Nosotros,
los jóvenes del mundo, pedimos a las organizaciones comunitarias, entre
ellas las organizaciones religiosas, deportivas y juveniles, que
contribuyan a que nuestras familias y amigos conozcan mejor el alcance del
problema de los accidentes de tráfico y los principales factores de
riesgo para las personas. Como los traumatismos provocados por los
accidentes afectan a los individuos, su núcleo de amigos y familia, y en
última instancia a toda la comunidad, los alentamos a que promuevan la
seguridad vial y busquen los canales más eficaces para que el mensaje
llegue a sus destinatarios; a que involucren a los supervivientes de
accidentes y a los jóvenes en los programas de prevención y a que apoyen
las políticas eficaces. También los exhortamos a que colaboren en todo
lo posible con otras organizaciones que trabajan por la seguridad vial.
Empresas
privadas
Nosotros,
los jóvenes del mundo, apelamos a la responsabilidad social de los
directivos de las empresas privadas para que desarrollen productos seguros
y los comercialicen con responsabilidad. La juventud y la mayor exposición
al riesgo nos lleva a veces a algunos a buscar emociones fuertes, entre
ellas la velocidad y el consumo de alcohol a la hora de conducir. Cuando
la publicidad de vuestros productos muestra la velocidad como algo
glamuroso y alienta el consumo excesivo de alcohol, ¡parece decirnos que
somos inmunes a esos riesgos! En consecuencia, pedimos a los fabricantes
de automóviles que destinen más recursos al desarrollo y la promoción
de vehículos más seguros, y a las empresas de bebidas alcohólicas, que
promocionen el consumo responsable de alcohol y no dirijan sus campañas
publicitarias a los más jóvenes. Además, instamos a las compañías de
seguros a que divulguen los beneficios del comportamiento prudente en
rutas y carreteras, y a que elaboren políticas efectivas y eficientes en
materia de seguros. También exhortamos a las empresas privadas que
gestionan el transporte público a que garanticen en la mayor medida
posible la seguridad de los vehículos y el comportamiento responsable de
los conductores. Hacemos un llamamiento al sector privado en general para
que colabore en la financiación de campañas de seguridad vial y adopte
una política de conducción responsable para sus empleados.
Medios
de comunicación
Nosotros,
los jóvenes del mundo, somos muy sensibles a la influencia de los medios
de comunicación, en especial a los que están orientados a los jóvenes,
y al modo de vida que fomentan. Por eso, hacemos un llamamiento específico
a los periodistas y directivos de medios de comunicación para que traten
los traumatismos causadas por el tránsito como un problema global de
salud y desarrollo que afecta a millones de personas cada año. Dependemos
de ustedes para que nuestras voces sean escuchadas. En especial, pedimos
que informen con responsabilidad y precisión sobre las consecuencias
traumáticas de los accidentes de tráfico y que difundan anuncios sobre
el comportamiento responsable en las carreteras con la misma frecuencia
con que difunden anuncios comerciales. Los instamos a que utilicen los
formatos más adecuados para atraer la atención de los jóvenes. También,
a que promuevan la seguridad vial difundiendo las historias de los jóvenes
que han sobrevivido a accidentes de tráfico y de sus familias, y
destacando las mejores prácticas de seguridad vial. Los exhortamos a no
incluir anuncios en los que se asocie velocidad y alcohol con glamour en
los horarios en que los jóvenes ven la televisión.
Personalidades
y mundo del espectáculo
Nosotros,
los jóvenes del mundo, llamamos a los personajes famosos y al mundo del
espectáculo a promocionar activamente la seguridad vial. A menudo, las
celebridades del deporte, el cine, la música y el arte influyen sobre
nuestro comportamiento. Por eso, llamamos a los artistas y famosos a tomar
conciencia de su influencia sobre los jóvenes. Les pedimos que sirvan de
modelo y fomenten comportamientos responsables, como usar siempre el
cinturón de seguridad o el casco, no conducir bajo los efectos del
alcohol ni sobrepasar los límites de velocidad, no sólo cuando estén
actuando sino también en la vida real.
Vigencia
de esta Declaración
En
síntesis, los jóvenes del mundo declaramos nuestro compromiso de luchar
activamente para que se cumplan las demandas expresadas en esta Declaración
y asegurar así que tenga efectos concretos. No vamos a permitir que se
transforme en letra muerta. Desde el mismo momento en que la aprobemos,
esta Declaración dará la vuelta al mundo como una antorcha olímpica que
llevarán los jóvenes de todos los continentes, que iluminará uno a uno
los países y les hará escuchar la voz de jóvenes que llaman a actuar.
Queremos que los caminos del mundo sean más seguros no sólo para
nosotros, sino para todos y para las generaciones venideras.
Declaración
de los jóvenes sobre seguridad vial
Adoptada
por los delegados de más de 100 países durante la Asamblea Mundial de
los Jóvenes sobre Seguridad Vial, Ginebra (Suiza), 2007.
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